¿El amor es solo un sentimiento? ¿O algo más? Para muchos, es una chispa efímera que puede apagarse. Pero la filosofía y la religión insisten: el amor es objetivo. No está simplemente dentro de nosotros. Está entre nosotros. Define la estructura del ser, la ética y el sentido. Incluso cuando no sentimos amor, sigue siendo una realidad a la que estamos llamados.
Ya Platón, en "El Banquete", hablaba de Eros como una fuerza que une lo finito con lo eterno. Para Platón, el amor no es solo una atracción por el cuerpo, sino una aspiración a la belleza en sí misma. Esto es un anhelo por la verdad. En este sentido, el amor no es una capricho subjetivo, sino una estructura fundamental del ser. Amamos porque el mundo está diseñado para que nos conectemos. En el cristianismo, esta idea se intensifica: Dios es Amor. El amor no es un atributo de Dios, sino su esencia. Y si Dios es la base de todo, entonces el amor es la propia tela de la realidad.
Immanuel Kant no escribió sobre el amor como un sentimiento. Pero su imperativo categórico — tratar a la persona como fin en sí misma y no como medio — es una expresión filosófica del amor. En el siglo XX, Emmanuel Levinas avanzó más: el amor es la responsabilidad por el Otro. La cara del Otro me llama a responder. Esto no es una emoción, sino un deber que no puedo evitar. Martin Buber en "Yo y Tú" habla de una verdadera reunión que trasciende la utilidad. El amor no es mi proyecto, sino un evento en el que participo.
En el Nuevo Testamento, el amor es agapé, no es un sentimiento romántico ni una unión fraternal. Es un amor incondicional y sacrificado que no depende de las virtudes del objeto. Es objetivo en el sentido de que es una norma a la que estamos llamados, incluso cuando no queremos. "Ama a tus enemigos" no es un consejo, sino un mandamiento. No apela a los sentimientos. Se dirige a la voluntad. Por lo tanto, el amor no es lo que sentimos, sino lo que hacemos.
El amor no sería amor si fuera obligatorio. Es la libertad lo que hace posible y al mismo tiempo real el amor. La elección libre de amar, incluso cuando no hay deseo, convierte al amor de emoción a acto. Este cambio hace que el amor sea objetivo: existe en el mundo a través de nuestras decisiones. No hay amor sin libertad. No hay libertad sin responsabilidad. Y en este sentido, el amor es el hecho más objetivo de la vida humana.
Sócrates amaba la verdad más que la vida. Francisco de Asís amaba a los pobres y los leprosos. Etienne de La Boétie amaba la libertad. En cada caso, el amor no fue un sentimiento, sino una posición. Definió sus actos, sus sufrimientos, su muerte. Estos ejemplos muestran: el amor es objetivo porque cambia el mundo. Crea familias, comunidades, culturas. Construye ciudades y destruye muros.
El amor no desaparece cuando pasa el deseo. Sigue siendo una elección, un recuerdo, una esperanza. En este sentido, su objetividad: no depende de nuestro estado de ánimo. Depende de nosotros.
New publications: |
Popular with readers: |
News from other countries: |
![]() |
Editorial Contacts |
About · News · For Advertisers |
Digital Library of Spain ® All rights reserved.
2023-2026, ELIB.ES is a part of Libmonster, international library network (open map) Preserving Spains's heritage |
US-Great Britain
Sweden
Serbia
Russia
Belarus
Ukraine
Kazakhstan
Moldova
Tajikistan
Estonia
Russia-2
Belarus-2