Entran en la habitación donde reina el miedo y el dolor, y en pocos minutos allí se escucha risa. No llevan batas blancas, pero su trabajo es una parte no menos importante del tratamiento. Son los clowns médicos. Una profesión que hasta hace poco parecía exótica, hoy se convierte en un método reconocido de terapia complementaria en hospitales de todo el mundo. Las narices rojas, las pelucas brillantes y los zapatos gigantes no son solo máscaras, sino un instrumento que ayuda a niños y adultos a lidiar con la enfermedad, reducir el nivel de estrés y hasta acelerar la curación. ¿Cómo surgió esta profesión sorprendente? ¿Y por qué se ha convertido en tan importante en la medicina moderna?
Los clowns médicos no son solo artistas que van al hospital para entretener a los pacientes. Son profesionales que combinan habilidades del arte circense, pedagogía, psicología e incluso fundamentos de la medicina. Su principal tarea no es hacer reír a cualquier costo, sino crear un ambiente de confianza, reducir la ansiedad, ayudar a niños y adultos a llevar mejor las procedures dolorosas. Trabajan con pacientes de diferentes edades, pero especialmente demandados en las secciones infantiles, donde el miedo a las inyecciones, las infusiones y las paredes del hospital a menudo es más fuerte que la enfermedad en sí.
El efecto de la clownada médica está confirmado por estudios. La risa promueve la producción de endorfinas, hormonas de la felicidad que reducen el nivel de cortisol (hormona del estrés) y hasta tienen un efecto analgésico. Los niños con los que trabajan los clowns presentan una frecuencia cardíaca más baja, una presión arterial normalizada y las procedures se pueden llevar mejor. Además, los clowns médicos ayudan a los pacientes a sentirse más seguros, les devuelven la sensación de que no son solo \"enfermos\", sino personas vivas capaces de disfrutar y reír.
La idea de usar la risa como medicamento no es nueva. Ya en la antigüedad, los médicos observaban que un buen estado de ánimo promovía la curación. Sin embargo, la clownada médica solo se formó como práctica sistémica en el siglo XX. En los años 1970, en Estados Unidos comenzaron a aparecer los primeros programas donde los clowns profesionales visitaban hospitales infantiles. Uno de los pioneros fue Michael Christensen, fundador del \"Proyecto de Clown Hospitalario\" (Hospital Clown Project) en Nueva York. Él y sus colegas comenzaron primero a desarrollar métodos de trabajo con pequeños pacientes, teniendo en cuenta su edad, estado y características psicológicas.
Al mismo tiempo, en Canadá surgió la organización \"Clowns en hospitales\", que comenzó a entrenar sistemáticamente a los clowns para trabajar en instituciones médicas. En Europa, uno de los primeros centros de clownada médica fue el proyecto francés \"Le Rire Médecin\" (\"El médico de la risa\"), fundado en 1991. Ya en los años 1990, los clowns médicos aparecieron en Australia, Israel, Reino Unido. A principios del siglo XXI, este movimiento se convirtió en global. Hoy, los clowns médicos trabajan en hospitales en más de 50 países del mundo.
En Rusia, la clownada médica comenzó a desarrollarse más tarde, a finales de los años 1990 y principios de los 2000. Uno de los primeros proyectos fue \"La clownada hospitalaria\" en San Petersburgo, fundada en 1999. Más tarde aparecieron organizaciones en Moscú, Ekaterimburgo, Novosibirsk y otras ciudades. En 2019, en Rusia se creó la Asociación de clowns médicos, que unió a especialistas de todo el país y comenzó a desarrollar estándares profesionales.
En 2025, la clownada médica en Rusia alcanzó un nuevo nivel. Se creó el Centro de Desarrollo de la Clownada Médica \"Aquí contigo\", que tiene como objetivo convertir esta actividad pública útil en una verdadera profesión. Durante los dos primeros años de existencia del centro, su equipo realizó 339 salidas de clown en secciones infantiles y adultas, habiendo contactado con casi 19 mil personas. Esto ya no es solo voluntariado, sino trabajo sistemático.
Entre las figuras destacadas de la clownada médica rusa está Ekaterina Ushakova, fundadora y directora del Centro \"Aquí contigo\". Ella y su equipo no solo trabajan con pacientes, sino que también entrenan a nuevos especialistas, organizan talleres, desarrollan materiales metodológicos. Entre ellos se encuentra el programa de formación de clowns médicos, que incluye bloques de psicología, pedagogía, actuación y hasta fundamentos de medicina.
Ser un clown médico es una vocación, pero también una formación profesional seria. A diferencia del clown circense, el clown médico debe poseer no solo habilidades artísticas, sino también entender la psicología del paciente, saber trabajar en situaciones de estrés, estar preparado para reacciones inesperadas de niños y sus padres. La formación puede durar desde unos pocos meses hasta un año. La programación incluye conferencias sobre psicología infantil, talleres de improvisación, prácticas en hospitales y supervisión con colegas experimentados.
Hoy en día, los clowns médicos están en el personal de muchas grandes hospitales. Trabajan no solo en secciones infantiles, sino también en hogares de cuidados paliativos, secciones de cuidados paliativos, centros de rehabilitación. Su trabajo es especialmente importante para niños con enfermedades oncológicas, donde el tratamiento prolongado y las procedures dolorosas a menudo llevan a la depresión y la pérdida de interés por la vida. Y es aquí donde el clown médico se convierte en la persona que recuerda al niño que sigue siendo un niño.
En la primera semana de agosto, durante la Semana Internacional de los Clowns, los clowns médicos de todo el mundo recuerdan particularmente su trabajo. Por ejemplo, en Moscú, en el marco de la semana se realizan espectáculos especiales y talleres. En 2025, se llevó a cabo el espectáculo de teatro \"Conversación con un clown: en busca de la felicidad\", que se convirtió en un verdadero manifiesto de la clownada médica. Es una historia sobre el niño interno que vive en cada uno de nosotros y cómo es importante no perderlo, incluso cuando envejecemos y nos enfrentamos a dificultades.
En Rusia, los clowns médicos trabajan no solo en hospitales. Van a hogares de cuidados paliativos, orfanatos, centros de rehabilitación. Su trabajo es un puente entre la medicina y el arte, entre el dolor y la alegría. Y este puente se hace cada vez más fuerte año con año.
La clownada médica no es solo una tendencia. Es un reconocimiento de que el hombre no es solo cuerpo, sino también alma. Que hay que tratar no solo la enfermedad, sino también el miedo que ella provoca. Que la risa, la alegría y el juego son tan importantes para la curación como los medicamentos y las procedures.
En un mundo donde la medicina se vuelve cada vez más tecnológica, el clown médico nos devuelve a la humanidad. Nos recuerda: a veces, lo mejor de los medicamentos es la sonrisa. Y mientras haya personas dispuestas a llevar narices rojas y dar alegría a los que más necesitan, vivirá la esperanza. Y la esperanza es la mitad de la curación.
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